¡Sorpresa!

Actualizado: abr 15






Muchina es una beagle dorada de 8 años. Ha sido la reina de la casa en todo este tiempo. Para ella han sido los mimos los cuidados y las caricias de su familia humana, Alegría de 12 años y Gaby de 46. Cuando llegó a la casa la Navidad de 2011, vino en una canasta de mimbre con una cobijita roja. Toda la familia ampliada disfrutamos esa fiesta como ninguna otra. Sus pequeños a afilados dientes mordieron muebles, alfombras y juguetes. Esos ahora son recuerdos porque Muchina es una perrita adulta que tiene claro lo que quiere. Por ejemplo su espacio en el sillón de la sala en el que en la tarde recibe el sol. Su plato de comida y absolutamente toda lo que caiga al suelo y esté a su alcance. Recuerdo una vez que se comió todo un pastel de cangrejo que era la comida de un día de la madre. Terminaron en el hospital de perros con un diagnóstico de infección intestinal. A la Muchina a pesar de su edad, no se le puede dejar la puerta abierta porque siempre se sale. No importa cuántos paseos haya tenido en el día, hay algo en el mundo exterior que siempre llama su atención.


En estos días llegó a casa Maya. Una cachorrita Golden retriever de 3 meses. Me pareció que Alegría sentía la misma emoción de nuevo. Claro ahora con más cuidado y mayor protección. Pero Muchina estaba algo más inquieta de lo habitual. Parecía decir: ¡Qué hice yo para merecerme esto”. Su carita era de confusión y los gruñidos a los torpes acercamientos del cachorro eran decidores. Maya era una intrusa y Muchina cuidaba su espacio ganado en todos los años.


Pero a medida que pasan los días la convivencia va tomando más forma. Muchina hace su papel de jefa de manada a pesar de su tamaño. Enseña a Maya a que vaya el patio cuando quiere hacer sus necesidades. Le acompaña cuando bajas las escaleras. Y conscientemente le va poniendo límites en su comportamiento. Maya se deja guiar y va tratando de expandir su territorio, hasta que un gruñido es un signo de alerta. Pero por otro lado Maya ha sido una inyección de vida. Juegan juntas, salen a pasear por la casa y se buscan permanentemente. Bueno hasta que alguna de las dos hace su prolongada siesta. Muchina parece adormecer a Maya con sus ronquidos.


Como humanos debemos acompañar este proceso. Un perrito o una mascota nueva representa un reto para la manada de la casa. Cada uno debe reacomodar su rol para recibir un nuevo miembro. Aquí te damos algunos consejos para propiciar una sana convivencia, consejos tomados de la página “El Encantador de Perros”:

  1. Antes de presentar tu nuevo cachorro, habilita la zona de tu perro veterano con sus cosas (comedero, juguetes, cama, etc.) y habilita otra zona para el recién llegado. Una invasión en “sus cosas” podría desencadenar una reacción agresiva, incluso si no ha demostrado este comportamiento en el pasado.

  2. Preséntalos en un terreno neutral. Esto proporciona un ambiente neutral con distracciones, y la territorialidad y los celos quedarán aparcados. Hay que dejarlos que se huelan, que se conozcan, que se analicen.

  3. Después del primer encuentro, y si traes un cachorro es muy posible que el cachorro sea sometido al perro adulto mediante la exposición de su vientre.

  4. Si te encuentras con la situación violenta de un inicio de pelea o si la tensión va en aumento, separa a los perros antes de que la pelea comience llamándolos o separándolos suavemente.


Presentación de tu casa


  1. Tu perro debe entrar primero en el interior sin correa, pero el nuevo perro o cachorro debe dejarse en su lugar y se le permitirá explorar la casa, habitación por habitación. Si el primer perro parece cómodo y acepta, se puede establecer que el nuevo perro ande suelto.

  2. Durante las primeras una a dos semanas, debes estar siempre atento a las interacciones entre los perros. No los dejes solos juntos hasta que estés seguro de que se sienten cómodos el uno con el otro. Recuerda que tu primer perro ha establecido hábitos, así que tanto en los paseos, las comidas , y los juegos tienes que realizarse en las horas habituales. Esto ayudará a tu perro por primera vez a que “el nuevo” no es una interrupción de su vida, no hay un antes y un después.


Lo que no debes hacer:

  • – NO “metas con calzador” al cachorro sobre el adulto. Muchos propietarios, acercan al cachorro en las narices del otro, y esto no debe hacerse así. El cachorro podría sentirse vulnerable. La mejor manera es dejar que el cachorro salude al perro por iniciativa propia, en el suelo. Puedes ayudar ofreciendo un espacio entre tus pies para que el cachorro corra si siente miedo o temor ante el perro adulto.

  • – NO permitas que tu perro adulto intimide al cachorro.

  • – NO limites la zona a una sola para ambos perros hasta que éstos no establezcan una relación cordial y de confianza.

  • – NO permitas que un perro intimide al otro por temas de comida. Pon sus recipientes lo suficientemente lejos el uno del otro para ayudar a controlar este comportamiento. Educa a cada perro a comer sólo de su propio plato. Si un perro termina antes que el otro, vigila que no vaya a tomar un segundo plato…

  • – No dejes que una pelea entre dos perros continúe. Tendrás que intervenir siempre antes una situación de agresión.

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