La imperfección también es bella

Actualizado: abr 15


Reconocer las imperfecciones puede ayudarnos a convivir mejor.


¡Mi hijo! Noo. Jamás. Ella nunca ha mordido a nadie. ¿Pegar? Es la primera vez que escucho que pegue a alguien. Seguramente el otro comenzó. ¡Qué le habrán dicho! ¿Qué le habrán hecho? Sí es siempre educado y cariñoso. Y así mismo con nuestras mamás. Parece que todos los hijos de una mamá son ejemplares, que no tienen malos días y que bajo ninguna circunstancia son agresivos. Cada mamá del universo también es la mejor mamá del mundo. Una persona buena, fuerte, inteligente y un sin fin de epítetos que le hacen alcanzar casi, casi, un estado angelical.


La verdad es que ninguna persona es tan buena, tan inteligente y tan sensata todos los días y todo el tiempo. Y reconocer los errores y las fortalezas de las personas que amamos no los desmerece, ni nos hace peores padres o cuidadores. Compartirlo hace que la curva de aprendizaje del acompañamiento en su educación sea más corta. Podríamos trabajar conjuntamente, remando hacia el mismo lado. Seguramente eso redunde en beneficios para ellos mismos.

Lo mismo con nuestras mamás, nuestros papás o los amigos. No son tan perfectos. Y precisamente los amamos porque son así. Y con sus comportamientos perfectibles vamos construyendo la familia. Quizá tendríamos una vida más llevadera y ya no esperaríamos que hagan, digan, crean lo que esperamos y les daríamos más espacio para ser ellos mismos. Amar es así de sencillo y así de difícil.


¿A que viene esto en un blog de perros?

Es que les hemos metido también en el saco de la perfección a nuestros animalitos. Usualmente se usan cuatro adjetivos para describirlos: amigable, juguetona, cariñoso y mimada. Pero no todos los días el comportamiento es así, ni esos cuatro adjetivos son suficientes para describirlos. Hay perros agresivos y hay que reconocerlo. Porque el no hacerlo puede ser perjudicial para nuestro mismo animal y para otras mascotas y su ambiente. Hay gatos que no les gustan los niños y reconocerlo y actuar de conformidad puede evitar lágrimas de los más pequeños. Hay machos alfas. Hay machos betas. Hay hembras difíciles. Hay perritos ágiles. Hay gatitos escapistas. Una hembra en celo necesita cuidados especiales. Todo eso es normal. No es ni malo, ni bueno. Esta información real sobre el comportamiento de los animales es útil para los cuidadores, para los vecinos y para su familia. Ocultarla es hacerle un daño e incluso puede ser potencialmente peligroso.

Les invitamos a conocer realmente a los peludos de la familia.

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