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  • Equipo Kiárame

ENAMORARSE DE UN CACHORRO, UN COMPROMISO A LARGO PLAZO


Un nuevo cachorro en casa

Este fin de semana fuimos a la casa de unos amigos.  Ellos nos recibieron con la noticia que tenían un integrante más en su familia: Leo. Un hermoso labrador de 3 meses, juguetón y amigable. Durante la reunión Leo se comió la comida de los niños, persiguió desaforadamente a un pequeño invitado que corría con todas sus fuerzas para no ser atrapado. Los consejos de los otros niños incluían: “No corras, porque él piensa que tú estás jugando”. Pero claro el instinto de sobre vivencia humano es "huye por tu vida".Los dientes afilados de Leo mordieron medias, zapatos, brazos y piernas.


Todos disfrutamos de Leo y de sus travesuras. Comenzamos a contar anécdotas de nuestros perritos cuando eran cachorros. Recordamos cuando Luna, nuestra Golden, mordió paredes, muebles, alfombras y más de 4 pares de zapatos. No quedó un lugar de la casa que no oliera a ese profundo a urea que tratamos de limpiar con agua, vinagre, cloro y cualquier otra mezcla exótica que leíamos en internet. Lo peor para mí era limpiar el trapeador luego.


Ana lloró más de una ocasión porque Luna mordió su osito de peluches, su muñeca, su gorro. Se comió varios de los animalitos de su granja de juguete y un pedazo de la cajita que su abuela la había pintado amorosamente. Y cuando regañábamos a Luna, Ana lloraba más. Carlos, mi pareja, trataba de enseñarle con o haciendo sonar un periódico. Yo estaba entrando en desesperación. Había muchos días en los que me preguntaba si había sido una buena idea haber traído a la Luna a la casa.

Un cachorro es precisamente eso: un bebé. Un bebé al que se lo separa muchas veces de su mamá y sus hermanos y va a vivir en una casa en la que al principio todo es extraño... Un cachorro demanda tiempo, dinero y sobretodo: amor y ternura. Y si bien podemos pasar la mitad del tiempo limpiando, cuidando, enseñando, la otra mitad del tiempo recibimos amor a borbotones en forma de lamidas, babas, apego y compañía. Luna nos seguía por donde fuéramos en la casa.


Un día, que no me voy a olvidar nunca,  Luna se comió el popó de mi hija que estaba en la bacinilla. Carlos y yo pensamos que se iba a morir.  Lloré y me descontrolé. Luego nos enteramos que este accidente es bastante común y que los cachorritos son fuertes y sobreviven. Yo la besaba, la abrazaba y la alzaba en mis brazos. Ese día, ante el miedo de perderle, supe que estaba enamorada completamente de ella y de los demás perritos del mundo. Me di cuenta de su fragilidad y de su fortaleza, de su confianza absoluta, de su gratitud y sobretodo de lo que significa para cada uno de la familia. Perdoné al pastor alemán que me mordió a mis 20 años y me dejó una marca en el pecho y al pequeño perro salchicha que me mordió cuando era una niña y se quedó colgado de mi brazo cuando yo, por defenderme, lo alcé. Con ese accidente, del que me siento culpable, me hermané con los animalitos.


Ese día me enamoré completamente ella y de los demás perritos del mundo.

La infancia de Ana y la de Luna transcurrieron simultáneamente. Luna creció más rápido pero, tal como lo hace Leo con su la más pequeña de la casa, jamás ha dejado de cuidar a Ana. No ha importado que sus manitos torpes la halaran con fuerza, o que se trepara encima, que la usara de almohada o se acostara en su camita. Luna lo más que ha hecho es un pequeño gruñido mientras sigue acostada con Ana jugueteando a su alrededor. No niego que hubo uno que otro rasguño al inicio pero, ahora mientras escribo este blog, me ha costado acordarme. Y por su puesto jamás Ana ha ganado una carrera entre ambas a pesar de lo mucho que se esfuerza.



A las familias que con el aroma de cachorrito y su mirada tierna se enamoran a primera vista, les hago acuerdo que los perritos son un compromiso a largo plazo. Los cachorros son traviesos, requieren nuestros cuidados y son cachorros un tiempo. El dulce aroma se va y se hacen jóvenes, adultos y viejitos. Como con el resto de relaciones, la vida con un perro en casa tiene sus altos y bajos. Requiere tanto trabajo como las satisfacciones que nos brinda. Y a eso nos estamos comprometiendo. 


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